Tengo trastorno mental

He querido empezar así este artículo porque es bien sabido de la existencia de los mitos y prejuicios que existen sobre la salud mental. De manera, que me centraré en algunos aspectos que puedan estar influyendo en que tengamos esos mitos.

En primer lugar, nos planteamos la siguiente pregunta ¿por qué “trastorno” y no enfermedad”?
La palabra enfermedad viene heredada del modelo biomédico, donde la salud es ausencia de enfermedad, por lo tanto, el mundo nos repartiríamos entre sanos y enfermos. Pero, ¿qué ocurre en el ámbito de lo mental? Ocurre que en psicología se utiliza el modelo biopsicosocial donde la salud y la enfermedad forman parte de un continuo, donde los límites entre ambas a veces son difusos. Este modelo plantea una serie de variables para el desarrollo y mantenimiento de los trastornos mentales: variables biológicas, psicológicas y sociales. La transición de un modelo biomédico a un modelo biopsicosocial es un proceso gradual, que cambie nuestra forma de pensar, que se incluya tanto al observador como a lo observado. Pues bien, entender la salud mental desde este modelo hace que comprendamos muchos de los comportamientos que ocurren en un trastorno mental, y nos lleva a tener menos prejuicios. Si entendemos que personas que TIENEN trastorno mental pueden tener períodos donde no se manifieste y por tanto puedan llevar una vida medianamente normal, como cualquier persona, también entenderemos que pueden tener períodos donde si se manifieste el trastorno. Podremos dejar de tener pensamientos del tipo: “pues si llevabas unas semanas muy bien, ¿por qué ahora no?” a lo que puede conllevar “pues si no vas a estar estable, ¿cómo vas a poder mantener un trabajo” pero ¿quién está estable emocionalmente hablando?.

En segundo lugar, ¿qué diferencia hay entre “ser” y “tener?
Hoy en día es habitual referirse a las personas que tienen trastorno mental como: “es un enfermo mental”, “es bipolar”, “es esquizofrénico”. Es curioso como el SER deja a un lado el TENER. Una persona no es bipolar, si no que ha sido diagnosticada con trastorno bipolar, pero es que además es persona. El problema radica cuando encasillamos a una persona dentro de un patrón de comportamiento (por ejemplo: es bipolar), ya que asumimos que esta persona se tiene que comportar de una determinada manera, tiene que sentir de esta forma y por tanto no de otra. Y cuando realizamos esto, estamos creando fronteras invisibles, pero al fin y al cabo fronteras, donde estamos estableciendo límites y los estamos estigmatizando y cerrando el círculo. Goethe tiene una frase que resume todo lo anterior: Trata a un hombre tal y como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.

Pero además de lo comentado anteriormente, hay más variables que influyen en nuestro comportamiento. A continuación, me voy a centrar en tres. Las dos primeras son las películas y series realizadas sobre personas que tienen trastorno mental. La parte positiva de todas ellas es que nos acercan a un mundo que para muchas personas es desconocido y nos puede servir para tener un mayor conocimiento del campo de la salud mental. Pero, por otro lado, no se nos puede olvidar que son historias adaptadas con algunos aspectos inventados, que muchas veces poco se asemeja a la realidad. Por último, tenemos los medios de comunicación que realzan la noticia cuando quien ha cometido el delito es una persona con trastorno mental. Pero a día de hoy, ya se ha desmentido este mito (o al menos se intenta), donde hay estudios que han demostrado que cuando una persona diagnosticada con trastorno mental ha cometido un delito, este delito no está relacionado con su trastorno.

Para finalizar, me gustaría terminar con la siguiente frase de Alex Rovira, escritor y divulgador:

Imaginad que fuéramos capaces de hacer una mirada apreciativa sin prejuicios, que fuéramos capaces de concentrarnos en las bondades y las virtudes, sin perder el pensamiento crítico, por supuesto.
Si nos pudiéramos liberar de falsas creencias sobre nosotros mismos, de prejuicios sobre el otro y de proyecciones, que es lo que el otro piensa que yo pienso sobre él, estaríamos algo más cerca de algo fundamental, que es la realidad.

 

Mª Pilar Cáceres Pachón
Psicóloga / Directora Técnica
Centro de Rehabilitación e Inserción Laboral
FEAFES-Salud Mental Cáceres