Según la real academia española, las expectativas son la esperanza de realizar o conseguir algo, y la posibilidad razonable de que algo suceda. Constantemente nos pasamos la vida esperando ya sean cosas o acciones por parte de otras personas, como, por ejemplo: seguro que mi amiga Laura me hará un regalo porque llevamos mucho tiempo sin vernos. La mayoría de las veces hacemos estas suposiciones sin ser conscientes de ellas, puesto que forman parte de nuestro día a día.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando tenemos expectativas de algo o de alguien y no se cumplen? ¿Nos frustramos o reconducimos la situación? La mayoría de las veces solemos tener sentimientos de frustración ya que hemos esperado con ilusión a que algo suceda. Esta frustración puede ser debida a que nos ponemos objetivos que en ese momento nos costaría mucho esfuerzo alcanzarlos, como los “propósitos de año nuevo”, tan demandados en estas fechas.

Es bastante positivo proponerse metas en la vida para tratar de conseguirlas, pero para que podamos alcanzarlas sería recomendable seguir los siguientes pasos:

  • Delimitar el/los objetivo/s que queremos conseguir.
  • Los objetivos propuestos sean realistas y alcanzables.
  • Mejor que sean simples, sencillos y conseguibles a corto plazo.
  • Seguir una planificación, de manera que nos sea más fácil conseguir los objetivos propuestos.
  • Realizar una lista de cosas que nos gustan y elegir de esa lista al menos tres para poder realizar en el próximo mes.

Siguiendo estas recomendaciones estaremos más cerca de sentirnos realizados con nosotros mismos y con las personas que nos rodean, además de cuidar de nuestra salud mental.

Y tú, ¿qué te has propuesto para este año?

 

Mª Pilar Cáceres Pachón
Psicóloga / Directora Técnica
Centro de Rehabilitación e Inserción Laboral
FEAFES-Salud Mental Cáceres

FEAFES Cáceres Salud Mental, lleva trabajando en beneficio de las Personas con Enfermedad Mental desde 1990, poniendo en marcha diversas campañas de sensibilización, trabajando por atención a las familias y gestionando diversos recursos como un Centro Residencial de Rehabilitación un Centro de Inserción Social, Ocio y Tiempo Libre, un Programa de Rehabilitación e Inserción Laboral, Emprendimiento e Innovación Social, Voluntariado, Responsabilidad Social, Centro de Respiro Familiar, entre otros.

Desde mayo del año pasado, estamos llevando a cabo una nueva sección en la página web y en nuestras redes sociales abordando la salud mental desde diferentes áreas y sectores de la sociedad, proyecto al que se le llamó 8 Retos en Salud Mental. Debido a la gran acogida que ha tenido esta sección, hemos querido continuar dándole un toque de innovación, siempre manteniendo la esencia del proyecto inicial. Tenemos por delante 12 meses de publicaciones en redes sociales además de talleres presenciales, en los que trataremos diferentes temas sobre el cuidado de la salud mental.

Realizando este proyecto queremos continuar con nuestra labor de sensibilización y concienciación sobre la salud mental, para que podamos contribuir a eliminar el estigma social asociado a tener un trastorno mental.

Este año hemos decidido tratar los siguientes temas: expectativas, expresión emocional, violencia de género, integración social, familias, empleo, vivienda, relajación y voluntariado.

Nos puedes seguir en redes sociales con el hashtag #12RetosSMS

He querido empezar así este artículo porque es bien sabido de la existencia de los mitos y prejuicios que existen sobre la salud mental. De manera, que me centraré en algunos aspectos que puedan estar influyendo en que tengamos esos mitos.

En primer lugar, nos planteamos la siguiente pregunta ¿por qué “trastorno” y no enfermedad”?
La palabra enfermedad viene heredada del modelo biomédico, donde la salud es ausencia de enfermedad, por lo tanto, el mundo nos repartiríamos entre sanos y enfermos. Pero, ¿qué ocurre en el ámbito de lo mental? Ocurre que en psicología se utiliza el modelo biopsicosocial donde la salud y la enfermedad forman parte de un continuo, donde los límites entre ambas a veces son difusos. Este modelo plantea una serie de variables para el desarrollo y mantenimiento de los trastornos mentales: variables biológicas, psicológicas y sociales. La transición de un modelo biomédico a un modelo biopsicosocial es un proceso gradual, que cambie nuestra forma de pensar, que se incluya tanto al observador como a lo observado. Pues bien, entender la salud mental desde este modelo hace que comprendamos muchos de los comportamientos que ocurren en un trastorno mental, y nos lleva a tener menos prejuicios. Si entendemos que personas que TIENEN trastorno mental pueden tener períodos donde no se manifieste y por tanto puedan llevar una vida medianamente normal, como cualquier persona, también entenderemos que pueden tener períodos donde si se manifieste el trastorno. Podremos dejar de tener pensamientos del tipo: “pues si llevabas unas semanas muy bien, ¿por qué ahora no?” a lo que puede conllevar “pues si no vas a estar estable, ¿cómo vas a poder mantener un trabajo” pero ¿quién está estable emocionalmente hablando?.

En segundo lugar, ¿qué diferencia hay entre “ser” y “tener?
Hoy en día es habitual referirse a las personas que tienen trastorno mental como: “es un enfermo mental”, “es bipolar”, “es esquizofrénico”. Es curioso como el SER deja a un lado el TENER. Una persona no es bipolar, si no que ha sido diagnosticada con trastorno bipolar, pero es que además es persona. El problema radica cuando encasillamos a una persona dentro de un patrón de comportamiento (por ejemplo: es bipolar), ya que asumimos que esta persona se tiene que comportar de una determinada manera, tiene que sentir de esta forma y por tanto no de otra. Y cuando realizamos esto, estamos creando fronteras invisibles, pero al fin y al cabo fronteras, donde estamos estableciendo límites y los estamos estigmatizando y cerrando el círculo. Goethe tiene una frase que resume todo lo anterior: Trata a un hombre tal y como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.

Pero además de lo comentado anteriormente, hay más variables que influyen en nuestro comportamiento. A continuación, me voy a centrar en tres. Las dos primeras son las películas y series realizadas sobre personas que tienen trastorno mental. La parte positiva de todas ellas es que nos acercan a un mundo que para muchas personas es desconocido y nos puede servir para tener un mayor conocimiento del campo de la salud mental. Pero, por otro lado, no se nos puede olvidar que son historias adaptadas con algunos aspectos inventados, que muchas veces poco se asemeja a la realidad. Por último, tenemos los medios de comunicación que realzan la noticia cuando quien ha cometido el delito es una persona con trastorno mental. Pero a día de hoy, ya se ha desmentido este mito (o al menos se intenta), donde hay estudios que han demostrado que cuando una persona diagnosticada con trastorno mental ha cometido un delito, este delito no está relacionado con su trastorno.

Para finalizar, me gustaría terminar con la siguiente frase de Alex Rovira, escritor y divulgador:

Imaginad que fuéramos capaces de hacer una mirada apreciativa sin prejuicios, que fuéramos capaces de concentrarnos en las bondades y las virtudes, sin perder el pensamiento crítico, por supuesto.
Si nos pudiéramos liberar de falsas creencias sobre nosotros mismos, de prejuicios sobre el otro y de proyecciones, que es lo que el otro piensa que yo pienso sobre él, estaríamos algo más cerca de algo fundamental, que es la realidad.

 

Mª Pilar Cáceres Pachón
Psicóloga / Directora Técnica
Centro de Rehabilitación e Inserción Laboral
FEAFES-Salud Mental Cáceres

Hace un mes me incorporé al equipo de FEAFES Cáceres Salud Mental, me llamo Pilar Cáceres Pachón,y soy graduada en psicología por la Universidad de Huelva en 2015.

Posteriormente, me especialicé en investigación en trastornos mentales, además de habilitarme como psicóloga general sanitaria. He desarrollado mi carrera profesional en la participación de proyectos para la elaboración de una batería neuropsicológica para la evaluación de la función ejecutiva en pacientes con patología dual.

Actualmente, trabajo como psicóloga y directora técnica del Centro de Rehabilitación e Inserción Laboral en FEAFES-Salud mental Cáceres.